La importancia de la leche materna (calostro) en la salud canina

La importancia de la leche materna (calostro) en la salud canina
MVZ ESP. María Yaratzeth Rodríguez Rodríguez
Hospital Veterinario UNAM-Banfield
servicioalcliente@banfield.net

Cuando se observa a un cachorro por primera vez, el sentimiento de querer tenerlo entre los brazos es casi innato, sin embargo para que esto suceda, debe llevarse a cabo el proceso de reproducción, gestación y parto, etapas muy importantes en la vida de un mamífero.

Todo debe empezar con un programa de medicina preventiva y de reproducción adecuada, donde se debe incluir: vacunación, desparasitación, higiene, nutrición y reproducción, de hecho en esta etapa necesitamos preguntarnos si debemos de reproducir a nuestras mascotas.

Esta pregunta es de vital importancia, debido a que no todos los ejemplares deben ser reproducidos, esto se conoce como reproducción con responsabilidad, ya que en ocasiones nuestro mejor amigo puede tener una enfermedad de tipo hereditaria o un comportamiento no deseado como agresividad o timidez.

Una vez solventado lo anterior y de haberse llevado a cabo la fecundación, inicia el proceso de gestación que llevará de 58 a 63 días para tener un cachorro con nosotros.  Lo que casi nadie repara es en la importancia, después del parto, de la necesidad de que el cachorro pueda ingerir el calostro casi de inmediato después de nacer. Esta “leche” realmente es un líquido con gran cantidad de proteínas, pero principalmente de anticuerpos (sustancias producidas por el organismo para la defensa del mismo).

La primera leche materna o calostro es uno de los alimentos más importantes en la vida del cachorro, ya que no sólo es rico en nutrientes esenciales para su desarrollo, sino también posee un alto porcentaje de elementos que van a ayudar a desarrollar su sistema inmunológico o de defensa, los cuales son  transmitidos de la madre a los cachorros.

Cuando un cachorro nace, es importante entender que proviene de un ambiente completamente controlado o estéril, para llegar a un ambiente donde queda completamente expuesto a numerosos microorganismos potencialmente patógenos. Desafortunadamente,   el sistema  inmune del  cachorro recién nacido  no  es  completamente  funcional y necesita un tiempo para madurar, es por eso que  los recién nacidos son altamente vulnerables a las infecciones en las primeras semanas de vida y necesitan ayuda  de  su  madre  para poder  sobrevivir.

Este refuerzo materno del calostro (secreción de la glándula mamaria  que se acumula durante las últimas semanas de gestación) les ofrece, en forma de anticuerpos, moléculas que modulan el trabajo del sistema de defensa que actúan en el recién nacido,  compensando los posibles “defectos o deficiencias” del sistema inmune. 

La calidad del calostro depende de varios factores (no sólo de la madre): La calidad del sistema inmune de la madre (proveniente por un buen protocolo de medicina preventiva previa), partos prematuros, secreción o goteo lácteo previo al parto, tamaño y fortaleza de los cachorros, número de cachorros de la camada y capacidad en la fuerza del reflejo de succión del cachorro.

Por este motivo, la calidad y capacidad de generar inmunidad por medio de la transferencia pasiva (toma de calostro)  puede variar dentro de una misma camada.

Cuando se menciona la importancia de un programa reproductivo, significa que todo se planea y no es al azar, es decir, la futura madre debe ser vacunada y desparasitada, así su sistema inmune o de defensa estará mejor preparado para la producción del calostro.

Por parte de las crías, un cachorro que acaba de nacer, debe iniciar la lactancia lo más pronto posible después de su nacimiento, ya que es el momento en que hay una mayor concentración de calostro en las glándulas mamarias de su madre. El calostro se puede absorber en el intestino, el cual es impermeable al paso de sustancias de la luz hacia el interior de la cavidad abdominal, sin embargo al nacer, esta barrera impermeable no es perfecta y permite el paso de las sustancias encontradas en el calostro.

Existe un periodo muy corto en el que el intestino va a permitir el paso de estas proteínas a la sangre, el cual va desde el nacimiento hasta seis horas después aproximadamente, después de este periodo, ese proceso se inhibe.  Por lo tanto, sí existe una gran diferencia en la salud de un cachorro que pudo tomar calostro en las primeras horas y otro que no, ya que, la concentración máxima de anticuerpos en sangre se alcanza entre las primeras 12 a 24 horas de vida (muy parecida a la de un adulto). Estos anticuerpos poco van disminuyendo con el paso del tiempo, aunque la velocidad de disminución en su concentración depende de la concentración inicial.

El momento en el que las concentraciones de anticuerpos bajan en el organismo del cachorro (que varía de seis a ocho semanas en perros y de ocho a doce semanas en el gato) es justamente el momento de iniciar un protocolo de medicina preventiva completo, es decir la desparasitación y vacunación de un nuevo miembro de la familia.

Su médico veterinario le podrá ofrecer el protocolo que mejor le convenga a su mascota de acuerdo del lugar donde se encuentre (dependiendo de la localidad, existen algunas enfermedades propias de la región y en algunos de los casos, existen vacunas especiales). Se sugiere iniciar las visitas con el veterinario, justo al momento del destete (aproximadamente en la semana seis de vida) para poder iniciar con el manejo preventivo.

Para la decisión del inicio de la vacunación es importante saber el estado de salud y de vacunación de la madre, debido a que sus anticuerpos pasarán al cachorro, y dictarán el tiempo de inicio para la vacunación de este. Lamentablemente este punto no es conocido, incluso la mayoría de las gestaciones se dan porque nos “ganó” nuestra mascota.

El calendario habitual de vacunación inicia hacia las siete a ocho semanas de edad y en este punto los laboratorios de biológicos han ayudado con la aparición de vacunas que no interfieren con la protección dada por la madre, esto se puede explicar diciendo que los anticuerpos que se pasan de la madre al cachorro protegen contra parvovirus canino, moquillo e incluso rabia.  Sin embargo si este número es alto y se vacuna de forma temprana al cachorro, antes de las siete semanas de edad, las partículas virales que se administran con la vacunación bloquearan o inactivarán a los anticuerpos que tiene el cachorro  que provienen de la madre por medio del calostro, ocasionando lo que se conoce como ventana biológica, que es un periodo sin protección alguna dejando al cachorro en una condición precaria respecto a controlar una infección de parvovirus o moquillo canino, o de leucemia en caso de gatos.

El mejor manejo a realizar es asegurarse de que al nacer los cachorros tengamos comunicación con nuestro médico veterinario, así como ver que nuestros cachorros hayan tomado ese calostro después del nacimiento y en caso de duda, contactar al médico lo más rápido posible.

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